María Bodelón, directora de la ONG Semilla para el Cambio nos habla del Proyecto de Promoción de la Salud en Varanasi, India.

Desde el año 2013 Farmacéuticos en Acción está colaborando con la ONG Semilla para el Cambio en un proyecto de promoción de salud que esta ONG lleva a cabo en Varanasi, India. Concretamente con los habitantes de los “slums” de Sigra.

Hoy María Bodelón, directora de Semilla para el Cambio no habla de este proyecto y de su experiencia personal.

  1. ¿Cómo nació tu interés por participar en proyectos internacionales de cooperación?

A raíz de un viaje de turismo por India me sensibilicé con la problemática del trabajo infantil en Varanasi y decidí poner en marcha un proyecto con el que luchar contra esta lacra, y a través de una educación de calidad, proporcionarles a estos niños y niñas sin recursos una vía de escape y la posibilidad de un futuro mejor.

Yo antes trabajaba en una multinacional en el Reino Unido y al darme cuenta que no me llenaba mi carrera profesional, la dejé e hice un Master en Cooperación Internacional. Ya entonces pude entender que trabajar por un mundo más justo era algo muchísimo más motivador para mí. Y no lo dudé ni un momento cuando vi una oportunidad de hacer algo.

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  1. ¿Cómo/cuándo entraste en contacto con Farmacéuticos en Acción?

En realidad fue el equipo de Farmacéuticos quien contactó conmigo. Visitaron Semilla en Varanasi hace ya 5 años, cuando varios de sus miembros viajaron por India por turismo. Se interesaron enseguida por los proyectos de la ONG, en particular por los del área sanitaria, y cuando les comenté que todavía había mucho por mejorar en el dispensario médico y en la situación sanitaria de la comunidad, enseguida se ofrecieron a aconsejarnos y me hablaron de las iniciativas que se desarrollaban con mucho éxito en Latinoamérica desde hace tiempo.

  1. ¿En que  proyecto estás involucrada actualmente?

En Semilla para el Cambio llevamos a cabo proyectos educativos, de nutrición, sanidad y empoderamiento de la mujer. En concreto con Farmacéuticos en Acción desarrollamos el proyecto de promoción de la salud y la higiene en los “slums” de Sigra (barrios chabolistas de comunidades de recogedores de basura). Se trata de un proyecto que trata de inculcar a las comunidades de los “slums” hábitos saludables en higiene, nutrición, planificación familiar y prevención de enfermedades a través de promotoras de salud, mujeres de su propia comunidad.

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  1. ¿Cómo participa Farmacéuticos en Acción en el proyecto?

Farmacéuticos en Acción nos asesoraron desde el principio, enviando información de otros proyectos similares que se desarrollaban en Latinoamérica exitosamente.  Semilla para el Cambio envía a Farmacéuticos en Acción uno o dos informes al año, donde damos cuenta de todos los avances del proyecto. El equipo de Farmacéuticos en Acción se interesa y sigue muy de cerca los progresos. En todos estos años nos han seguido financiando siempre, a pesar de que se ha reducido la disponibilidad de fondos públicos; han dado siempre apoyo y se han preocupado por los beneficiarios y por el proyecto, intentando dar continuidad a esta iniciativa que ha dado y sigue dando muy buenos resultados entre la comunidad. Esto es realmente algo de valorar en el mundo de la cooperación, que a veces peca de cortoplacista por falta de apoyos sostenibles y porque raramente se comprometen fondos a largo plazo. En resumen, nuestra experiencia trabajando con Farmacéuticos ha sido excelente, son un equipo muy comprometido e involucrado en la cooperación y en todos los proyectos que apoya.


Para conocer más sobre este proyecto puedes entrar en:

http://www.farmaccion.es/varanasi.html

Recuerdos de una cooperante

Han pasado más de dieciséis años desde que me lancé a esta actividad, que aunque sea un voluntariado, hay que considerarlo como una contribución u ocupación sin retribución económica, pero sí con una compensación personal impagable.

Ya cuando estudiaba enfermería me rondaba la idea de colaboración. Era la época en la que apareció el boom de las ONGs laicas. La mayoría de las organizaciones de ayuda tenían sus proyectos en el Sur y Centro  América, además de Asía y países  africanos, por lo que estas ONGs requerían personal sanitario con un segundo idioma inglés o francés hablado a la perfección, conjuntamente con preparación para la docencia, así como dotes de liderazgo para organizar, administrar, formar, etc…

Yo no entendía que predominara todo esto, en vez de pedir profesionales para la atención directa a los pacientes, que era lo que yo quería hacer. Esto paralizó momentáneamente mi afán de salir a cooperar. El tiempo me hizo ver que estaba equivocada, pues generalmente estos países tienen personal sanitario local muy válido, a veces escaso, pero que conocen a su comunidad y las enfermedades que padecen. Lo que necesitaban era formación en técnicas específicas, procedimientos y tratamientos nuevos. Habitualmente los cuidados con los medios adecuados los sabían realizar, aunque no dispusieran de muchos recursos.

A los pocos años de licenciarme en Farmacia, por casualidad, me salió la oportunidad de hacer un voluntariado en Brasil y no me lo pensé dos veces. Era para gestionar la compra y distribución de medicamentos en distintos poblados  de cuatro etnias, cada una con su cultura, sus costumbres y creencias. Estaban en el Amazonas y Para, dos departamentos de Brasil aislados, ya que no disponían de muchos medios de transportes terrestres, y que estaban rodeados de terrenos selváticos y ríos, por lo que la comunicación se debía de hacer por vía fluvial.

El trabajo consistía en hacer un estudio de las enfermedades prevalentes en esas comunidades, para poder suministrar  botiquines con el material y fármacos que se preveían necesarios para la atención médica. En los periodos de tiempo en los que no llegaba un profesional sanitario cualificado, esta labor era suplida por un agente de salud formado para un cuidado básico y que supiera reconocer las enfermedades más graves para alertar y trasportar a los pacientes a los hospitales de las ciudades cercanas. Yo soñaba con el día que tenía que salir de las oficinas para hacer la distribución y así tener la oportunidad de ver como vivían, hacer “atendimientos”, como ellos llamaban a las consultas y curas. Lo que disfruté no lo puedo describir, es algo que no olvidaré jamás.

Otra de mis mejores  e intensa experiencia  fue en Guatemala, ya que tenía que coordinar la construcción y puesta en marcha de una farmacia hospitalaria, compra de medicamentos, formación de personal sanitario a distintos niveles del hospital y de comunidades adscritas al mismo, además de los voluntarios y voluntarias de las clínicas parroquiales que recibían y  donaban  medicamentos a las personas con más necesidades.

Me di cuenta que en cooperación tienes que aprender de todo, comenzando por leyes sanitarias de cada país para seguir la normativa vigente, tanto para la compra como para las donaciones de medicamentos, política de antibióticos, etc y terminando por conocer procedimientos legales para los permisos de obra, planos, materiales, bajantes, desagües, tomas de luz y agua, comprar y montar estanterías…

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Por tener ya vivencia, el voluntariado de Senegal fue más fácil, me supuso una excelente aportación  profesional, ya que pasábamos consulta a mujeres embarazadas y visitábamos maternidades, muy distinto a lo que yo había hecho antes.

La etapa más continua en cooperación es desde que decidí meterme de forma activa en “Farmacéuticos en Acción”, la ONG a la que pertenezco. No lo hice sin pensar, estuve yendo durante varios meses a las reuniones y viendo como elegían, identificaban, formulaban los proyectos, que estos eran viables y se inspeccionaban después de la ejecución. Comprobé que iban dirigidos a grupos marginados (mujeres, niños, discapacitados, personas sin recursos…), vi que lo que se intentaba era que los proyectos fueran autosostenibles, que perduraran en el tiempo y que siguieran funcionando cuando la ayuda externa cesara.

Lo que me atrajo, fue que era una organización pequeña, el personal de la Junta Directiva trabaja de forma altruista, pagándose sus viajes cuando salen a valorar los proyectos.  Precisamente tuve la oportunidad de ir a Costa de Marfil con un amigo socio de Farmacéuticos en Acción y Almudena Alhambra (Vicepresidenta).  Fuimos a evaluar el proyecto de nutrición para niños y niñas con carencias alimentarías. Esto nos permitió ver su forma de vida, ya que visitábamos a las familias, nos invitaban a entrar en sus casas y supervisábamos como cocinaban los alimentos que recibían del proyecto y daban a los niños y niñas del programa. Nosotros comprobábamos la mejora de peso y se hacia el seguimiento con analíticas para ver la recuperación de las alteraciones nutricionales.

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 Al finalizar el viaje, reflexionando solo podíamos decir cosas positivas, lo que emocionalmente nos había aportado, las muestras de agradecimiento y cariño que te dan, con lo poco que tienen todo te lo ofrecen, los recuerdos y lo vivido allí, fue incalculable. Nos hizo ver lo “afortunados que somos”.

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 Recordando esto, me hace pensar continuamente en la  injusticia, lo que puede cambiar una vida dependiendo que nazcas a un lado o al otro del mundo. Cada una de las experiencias vividas me han aportado nuevos conocimientos personales y profesionales que no se aprenden en las facultades, pero sí en la “escuela de la vida, visitando estos lugares y conociendo a sus gentes”.

 

Teresa Herrero de Frutos

Vocal y voluntaria de Farmacéuticos en Acción

Teatro en las aulas

Con la representación, los días 11, 15 y 18 de Marzo 2016, de las obras de teatro preparadas por el grupo “Yo contigo”, finaliza  el proyecto  “Teatro solidario  en las Aulas”  de la Unión Territorial de Segovia a la cual pertenece” Farmacéuticos en Acción”, con la colaboración de la Coordinadora de ONGDs de Castilla y León  y financiado por la Diputación Provincial de Segovia.

“Yo contigo”, son los encargados de la preparación de este trabajo, no son actores, ni directores de profesión, son docentes y psicopedagogos, que quieren trabajar con el teatro y los  diversos aspectos de la educación al desarrollo a través de juegos teatrales y otras actividades relacionadas.

Comenzaron en los colegios, en septiembre del 2015, procesando  el método de trabajo, preparando talleres y acciones que ayudaron a profundizar en temas,  materias y conceptos, que tras ver las representaciones nos hacen reflexionar sobre las otras realidades de países en vías de desarrollo.

En este caso, la sensibilización ha partido desde los más pequeños, ya que han elegido alumnos de 1ª a 5º de primaria, desde esta edad escolar es crucial trabajar con estos valores e involucrar  a los profesores, familia, resto de alumnos y personas que no participaron en las funciones de teatro, pero si asistieron como público a ver dichas funciones de teatro.

Representación teatral

Las obras son de una duración corta, de unos 15 minutos y los argumentos han sido variados: nos muestran los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la igualdad de género, problemas de violencia entre pandillas, reflexionan sobre las  desigualdades sociales y sensibilización ante esto, además nos enseñan a  cambiar mentalidades para crear redes de comercio justo y poner nuestro granito de arena de manera individual y de forma colectiva, para la construcción de un mundo mejor para todos.

 

Teresa Herrero de Frutos

Vocal y voluntaria de Farmacéuticos en Acción

El mundo a través de sus ojos.

A finales de 2014, varias ONGs de desarrollo, llevamos a cabo en los municipios de Marugán, Fuenterrebollo y Campo de San Pedro de la provincia de Segovia, una actividad de sensibilización llamada “EL MUNDO A TRAVÉS DE SUS OJOS”. Dicha actividad constó de unas charlas donde se dieron a conocer los Objetivos del Milenio para el 2015 y además se hizo hincapié en la importancia de apoyar la cooperación en países en desarrollo y su repercusión en cada una de las sociedades involucradas.

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Acompañando a las charlas se dieron talleres de fotografía, donde los participantes de los distintos pueblos debían de fotografiar escenas de la vida cotidiana de sus municipios, junto a estas se seleccionaron otras fotografías de proyectos de las ONGs (Amigos de Futuro Vivo, AIDA y Farmacéuticos en Acción) con escenas parecidas, en países como Bangladesh, India, República Dominicana, Guatemala, Nicaragua, donde dichas ONGs tienen proyectos de colaboración.

Esta actividad ha culminado con la exposición de estas fotos, que se ha llevado a cabo entre julio y agosto de este año, en distintos pueblos de la provincia de Segovia.

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El fin de esta acción es mostrar a través de las fotografías las semejanzas y diferencias con otras sociedades y culturas, con esto se intenta reflejar las realidades de estas sociedades, haciendo un paralelismo y mostrando igualmente los puntos divergentes, algunos bastante obvios, pero no por eso menos interesantes.

Esta actividad ha sido financiada por la Diputación de Segovia, se ha llevado a cabo desde la Coordinadora de ONGD de Castilla y León, a través del grupo de trabajo de la Unión Territorial de Segovia a la cual pertenece Farmacéuticos en Acción.

Teresa Herrero

Vocal y voluntaria de Farmacéuticos en Acción

 

Piel de vuelta

Me considero víctima de una imprudencia, un juego hecho para no tener consecuencias, y sin embargo me cambió la vida en un minuto.
Una tarde hace ya trece años, trabajando como empleada en una óptica, un compañero sin ganas de hacer otra cosa que el tonto, se entretenía con un mechero y un bote de alcohol, quería ver la marca que dejaba la quemadura de unas gotas de alcohol en una mesa lacada. Un inconsciente. Yo me encontraba en el lado opuesto de la mesa, casi de espaldas y sin ver la cantidad de alcohol que pareció caer a la mesa, solo recuerdo verle soplar porque él se quemó la mano y como la llama venía directa a mi tripa. Se me quemó la ropa y me prendí. Recuerdo taparme la cara y oír gritos a mí alrededor, luego vino el SAMUR… así empezó el resto de mi vida.

De ahí directa a la Unidad de Quemados de La Paz, donde estuve ingresada dos meses y medio. Casi el 40 % del cuerpo quemado con quemaduras de segundo y tercer grado, respiración asistida y coma inducido, al inhalar aire caliente y humo también me quemé las vías respiratorias altas.
Los médicos de urgencias me daban escasas horas de vida.
Sobreviví.
Síntomas y síncopes vagales con paradas cardiacas.
Sobreviví.
Seis cirugías de injertos, curas dolorosísimas, complicaciones añadidas, alimentación específica, stress postraumático, rehabilitación física, prendas de presoterapia y férulas que tardaba una hora en colocarme por todo el cuerpo y me impedían la movilidad, picores desesperantes, inyecciones de cortisona, visitas a cirujanos plásticos, psiquiatra, psicólogo, operaciones posteriores, ansiolíticos, antidepresivos, cremas, parches, mi cuerpo sin regular la temperatura, intolerancia al frío, miedos…
Pero también tenía una hija que acababa de cumplir cinco años y me esperaba, una familia y unas amigas entregadas a cuidarme, y un equipo médico que me devolvió la vida.
Sobreviví.
Pero ya no era la misma, ni por dentro ni por fuera.
Poco a poco voy saliendo de todo esto y dándome a la vida cada vez más, convencida que a pesar del sufrimiento que es parte de la vida, este accidente me ha dado muchas cosas buenas: conocerme, quererme y aceptarme mejor; relativizar y dar importancia a lo que realmente la tiene; valorar y disfrutar de las pequeñas cosas; vivir intensamente cada momento, al día; no hacer planes a largo plazo; he tenido tiempo para criar a mi hija y ahora mucho tiempo para ofrecer a los demás.
Siento que la fortaleza que toda esa experiencia vivida como paciente me ha dado debo entregarla a los demás. Como dijo el psiquiatra y escritor austriaco Victor Frankl: “Para dar luz tienes que soportar bien el fuego”, (jajaja, literalmente yo bien lo soporté…). Ante mi accidente nunca tuve una actitud de victimismo absurdo, de “¿por qué a mí?”, “pobre de mí”, eso me hubiera hundido mucho más. El sufrimiento es una parte consustancial de la vida, como las alegrías, y lo he vivido así siempre. Hace tres años tuve problemas de salud de otra índole, que gracias a Dios ya están resueltos y me tuvieron ocho meses en reposo.
En el año 2010 decidí volver a mi mundo profesional de la mano de una ONG farmacéutica a la que dedico la mayor parte de mi tiempo, Farmacéuticos en Acción, me recibieron con los brazos abiertos, a su personal voluntario les agradezco la confianza que depositan en mí cada día y todo el ejemplo de solidaridad que me demuestran.

Stand Farmacéuticos en Acción
Y hace casi dos años -al acercarme a hablar con tres voluntarios del Hospital de la Princesa- conocí Desarrollo y Asistencia. Precisamente el día que cumplía 50 años. Este es el estupendo regalo que me hice a mí misma.
Ahora vuelvo a llevar una bata blanca, pero de otra manera, transformada por los hechos, orgullosa de mis cicatrices que no me importa que miren, con ánimo de ayudar a los demás a que sobrelleven las suyas.
Dios nos ha dado a los hombres la capacidad de enfrentarnos y plantar cara al dolor que no podemos evitar, los animales no tienen esa capacidad, y debemos aprovecharla intentando transformar ese dolor en la medida de lo posible en algo positivo, en algo que sirva al resto de personas en la misma situación, convertirlo en apoyo, en ánimo, en empatía, en comprensión. Ese es el sentido que le doy a todo lo que yo pasé y eso es lo que yo ofrezco en mi labor de voluntaria.
Los accidentes ocurren porque ocurren. Circunstancias que se dan al mismo tiempo con unos resultados muchas veces catastróficos y desafortunados; pero está en nuestra mano poder transformarlo en algo constructivo que pueda ayudarnos y enriquecernos a nosotros mismos y a los demás.
Creo que las recompensas más ricas de la vida se encuentran en los momentos de afecto desinteresado por la familia y por los amigos, pero también en la bondad y en la hospitalidad que brindas a la gente anónima que recurre a ti.
Salgo cada miércoles de La Princesa llena de la energía y el agradecimiento que me dan las personas a las que pretendo ayudar, y eso me produce muchísima satisfacción. Y otra vez me refiero a las palabras de Victor Frankl: “Cuanto más te ocupas de las necesidades de los demás, más descubres que las tuyas quedan satisfechas”.

Ana Rodrigo
Tesorera y voluntaria de Farmacéuticos en Acción.
Voluntaria de Desarrollo y Asistencia.

Se acaba el 2014, un año lleno de colaboraciones y proyectos.

Este año 2014 ha sido un año intenso en nuestra organización. Quizá lo más señalado haya sido la salida por merecido descanso del que fue nuestro presidente durante muchos años: Guillermo Navarro (¡gracias por todo!) y el relevo por Mari Ángeles de la Torre. Este año ha sido también importante en colaboraciones ya que hemos trabajado junto a Semilla para el Cambio y la Fundación Villacellino en la India, junto a Senderos de Maíz en Guatemala, junto a las Religiosas de la Asunción en Benín y con las Siervas de María en Mozambique. Hemos participado en varias jornadas de sensibilización organizadas por el Foro de Cooperación, U.T. de Segovia , la Concejalía de Servicios Sociales y la Coordinadora de ONGD de Castilla y León. Como otros años hemos recibido el apoyo incondicional del grupo de masajistas y de Isabel Gonzalo que con su trabajo altruista en dos jornadas maratonianas recaudaron fondos para poder financiar dos proyectos de salud: uno en Abomey y otro en Varanasi.

Y como cada año, desde hace ya catorce, tenemos que agradecer la generosidad de nuestros socios, colaboradores y voluntarios, ya que sin ellos no podríamos hacer lo que hacemos.

Felices fiestas.

Felicitación F. Acción 2014

 

 

Mejora de los recursos educativos y acceso a las nuevas tecnologías, en Varanasi, India.

Los niños deben ir a la escuela y no ser explotados financieramente”. Comité del Nobel por la Paz, 2014.
No en vano, el premio Nobel de la Paz de este año 2014 ha sido concedido a la paquistaní Malala Yousafzai y al indio Kailash Satyarthi “por su lucha contra la opresión de los niños y los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación”, según palabras del Comité del Nobel. Gracias a la lucha de muchas personas e instituciones, a nivel mundial hay 45 millones más de niños escolarizados en el año 2011 que los que había en el año 2000, aunque todavía quedan 57,2 millones de menores no escolarizados, y un gran número de ellos son explotados laboralmente.

Gráfico de número de niños no escolarizados por región, año 2000-2011. Fuente: Base de datos del Instituto de Estadística de la UNESCO.

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El valor de lo diferente.

Mira tus manos y mira las de la persona que tengas más cerca. ¿Son iguales? ¿Son capaces de hacer las mismas cosas? Quizá en tu caso, contestar a estas preguntas sea fácil, cinco dedos en cada mano y capaces de realizar las actividades para las que las necesitas. Pero no todas las personas pueden responder de la misma manera a estas cuestiones, simplemente porque sus capacidades son diferentes a las tuyas. Sus manos, o sus pies, o sus cerebros, o sus oídos, o sus ojos, o sus médulas o cualquier otra parte de su cuerpo son diferentes a lo que los estándares de “normalidad” marcan.
En agosto del pasado año, compartimos, Pilar y yo, un mes de experiencias con un grupo de personas, niños la mayoría, con capacidades diferentes. Fue en las escuelas de educación especial de Sololá y Panajachel, en Guatemala, a orillas del lago Atitlan.

Desfile colegios de educación especial, Sololá.

Desfile colegios de educación especial, Sololá. Guatemala.

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Una experiencia de voluntariado en Benín.

Desde hace 14 años que empecé a colaborar con Farmacéuticos en Acción tenía un sueño: visitar uno de nuestros proyectos en África. Después de dos intentos fallidos el sueño se hizo realidad en Abril de este año, pudiendo ir a visitar el proyecto de educación sanitaria y programa de nutrición infantil que nuestra ONG lleva a cabo en Abomey (Benín). Sigue leyendo

Carta de nuestra presidenta.

Mª Ángeles de la Torre

Mª Ángeles de la Torre

Desde hace unos meses tengo la responsabilidad de ocupar el puesto de presidencia dentro de la junta de Farmacéuticos en Acción. Quiero trasmitiros mi compromiso de dedicar el esfuerzo y la ilusión que sean necesarios para que el proyecto de conseguir un reparto más justo de los recursos sanitarios sea cada día un poco más real.

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