Piel de vuelta

Me considero víctima de una imprudencia, un juego hecho para no tener consecuencias, y sin embargo me cambió la vida en un minuto.
Una tarde hace ya trece años, trabajando como empleada en una óptica, un compañero sin ganas de hacer otra cosa que el tonto, se entretenía con un mechero y un bote de alcohol, quería ver la marca que dejaba la quemadura de unas gotas de alcohol en una mesa lacada. Un inconsciente. Yo me encontraba en el lado opuesto de la mesa, casi de espaldas y sin ver la cantidad de alcohol que pareció caer a la mesa, solo recuerdo verle soplar porque él se quemó la mano y como la llama venía directa a mi tripa. Se me quemó la ropa y me prendí. Recuerdo taparme la cara y oír gritos a mí alrededor, luego vino el SAMUR… así empezó el resto de mi vida.

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