Recuerdos de una cooperante

Han pasado más de dieciséis años desde que me lancé a esta actividad, que aunque sea un voluntariado, hay que considerarlo como una contribución u ocupación sin retribución económica, pero sí con una compensación personal impagable.

Ya cuando estudiaba enfermería me rondaba la idea de colaboración. Era la época en la que apareció el boom de las ONGs laicas. La mayoría de las organizaciones de ayuda tenían sus proyectos en el Sur y Centro  América, además de Asía y países  africanos, por lo que estas ONGs requerían personal sanitario con un segundo idioma inglés o francés hablado a la perfección, conjuntamente con preparación para la docencia, así como dotes de liderazgo para organizar, administrar, formar, etc…

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