Una experiencia de voluntariado en Benín.

Desde hace 14 años que empecé a colaborar con Farmacéuticos en Acción tenía un sueño: visitar uno de nuestros proyectos en África. Después de dos intentos fallidos el sueño se hizo realidad en Abril de este año, pudiendo ir a visitar el proyecto de educación sanitaria y programa de nutrición infantil que nuestra ONG lleva a cabo en Abomey (Benín).
En un principio tenía miedo a lo desconocido. Más que miedo era incertidumbre. Me tranquilizaba saber que iba con Mari Ángeles de la Torre, nuestra ahora presidenta, que ya había estado más veces allí para evaluar el proyecto. Ella me aseguraba que me iba a encantar, que me iba a sentir como en casa, que la gente era extraordinaria, que nos recibirían con los brazos abiertos y un montón de cosas más. Y no exagero nada, yo diría que incluso se quedó corta.
El recibimiento fue asombroso. No sabría ni podría dejar reflejado qué se siente cuando unas mujeres africanas te reciben cantando con un coro de voces que ni ensayando seriamos capaces de igualar; cuando bailan al ritmo de unas palmas con ritmos totalmente improvisados; cuando después de que Maloire, un enfermero que trabaja en el dispensario, te presente y esas mismas mujeres te dediquen una canción en la que han incluido tu nombre; cuando te invitan a bailar con ellas y tu intentas hacer lo mismo y te das cuenta que nunca lo conseguirás; cuando notas que se te pierde la vista entre el color de las telas que visten; cuando, cuando, cuando. Habría tantos “cuandos “ que no sabría por donde cortar. Solo quiero dejaros una muestra muy pequeña de aquello.

Pero si tuviera que quedarme con una imagen, con esa foto que se te queda en la retina y por mucho tiempo que pase nunca se te borra, es la de un bebé. Pero no un bebé cualquiera. Un bebé muy, muy pequeño. Un bebé que nos demostró a todos que luchando se sale, un bebé que con tan solo un mes de vida nos dio a todo el aliento y la fuerza necesaria para saber que tenemos que seguir adelante y que todos los esfuerzos son pocos para conseguir que el dispensario se mantenga. Un bebé que nació muy prematuro en un país donde la pobreza es casi extrema, atendido en un dispensario donde los soportes para el suero son tablas de madera con una escarpia, en un país donde las mamás no tienen leche para sus niños, en un dispensario donde las camas de hospitalización de los niños son tablas. En definitiva en ese país y en ese dispensario se consiguió que un bebé nacido de siete meses de gestación saliera adelante y nos diera a todos las fuerzas suficientes para seguir con nuestra andadura.

Bebé prematuro. Dispensario de Abomey, Benín.

Bebé prematuro. Dispensario de Abomey, Benín.

Y… ¿Queréis saber lo más importante? Antes de marcharnos nos dedicó esta sonrisa. Y esta sonrisa es un parte vuestra porque sin vosotros estos gestos serían más difíciles de conseguir. GRACIAS POR TODO. ESTA SONRISA ES PARA VOSOTROS

Pilar Olalla Antón
Vocal de Farmacéuticos en Acción

 

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2 pensamientos en “Una experiencia de voluntariado en Benín.

  1. Qué suerte poder haber vivido una experiencia asi porque tenemos muchas cosas que aprender de Africa y una de ellas es lo que comentas: son un pueblo luchador nato ante la adversidad. Es una lección de vida.

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